Ideas de una tarjeta de visita

Ideas para una buena tarjeta de visita

ideas para una buena tarjeta de visita

La tarjeta de visita suele ser el primer contacto que un cliente tiene con nuestra empresa. Como empresa, quieres que el cliente se haga una idea correcta sobre tu compañía. También quieres atraer al cliente y fomentar que quiera buscar más información sobre ti y sobre lo que hace la empresa. Una de las mejores maneras de hacer esto es mediante una tarjeta de visita diseñada correctamente. En este artículo te dejamos algunos consejos que te ayudarán.

Tarjetas de visita personalizadas

1. Elige el formato

Es una de esas decisiones que vas a tener que tomar antes o después. Mejor antes ¿no? El tamaño de la tarjeta y su orientación horizontal o vertical dependerán de la cantidad de datos que vayas a introducir (ahora hablaremos de eso), y del concepto de tarjeta que vayas a crear. Con las tarjetas de visita no funciona ese refrán de «Caballo grande, ande o no ande.» De hecho, aunque el formato estándar es de 85×55 milímetros (relación unidad/precio más barata), últimamente se están poniendo muy de moda las mini-cards, que rondan los 70×30 milímetros. Sean cuales sean las medidas que se suelan usar, tú eres el diseñador y pones las tuyas. Pero recuerda, tiene que caber en un tarjetero y no en un álbum de bodas.

2. decide que datos poner

No hay nada peor que una tarjeta llena de datos por todas partes, tantos que no se ve nada. En la tarjeta no tiene que ponerlo todo, tiene que poner lo que tiene que poner. ¿Y eso qué es? Pues depende del tipo de persona o empresa que represente la tarjeta. No es lo mismo una empresa con oficinas en las que se atiende al público, que una tienda on-line, que un diseñador con mucha presencia en internet, que un taller de coches… Habrá tarjetas en las que haya que dar más importancia a las dirección física, otras en las que lo indispensable sean las redes sociales y otras en las que sólo aparezca un mail.

3. tarjeta corporativa o nominativa

Además del tipo de cliente, otra cosa que condiciona qué datos vamos a poner y cómo vamos a plantear el trabajo es el tipo de tarjeta que vayamos a crear. ¿Es la tarjeta del director de un hotel o es la tarjeta de un hotel? ¿Es la tarjeta del empleado de una inmobiliaria o la tarjeta de la inmobiliaria? Evidentemente, en la tarjeta corporativa genérica primarán datos más generales, mientras que la nominativa tendrá que incluir datos personales. Con estos también hay que tener cuidado, porque el director del hotel no querrá que lo estén llamando al móvil todo el tiempo y preferirá sentarse a responder correos o que su asistente le pase sólo las llamadas importantes

4. establece una jerarquía

Una vez que tengamos claro qué datos tenemos que poner, hay que ver como los distribuimos en la tarjeta. Procura hacer pastillas de texto sólidas y agradables, y crear una estructura con un orden y un sentido. Agrupa datos según su naturaleza: datos personales, datos de contacto, redes sociales… Usa detalles, como formas sencillas, pictogramas y glifos, o paletas de color para jerarquizar la información. Los pequeños detalles enriquecen el diseño.

5. cuida los tamaños

Lo que tiene diseñar en espacios pequeños es que todo te parece que está muy grande o muy pequeño. Por norma general, las tipos no deberían bajar de los 7 puntos (que ya es pequeño) ni ir más allá de los 11, aunque todo depende de la fuente y del planteamiento de tu sistema visual. También hay que tener en cuenta los tamaños de los elementos gráficos en sí mismos y en relación con esas tipografías. Por todo esto lo mejor, dado el tamaño de la pieza, es hacer todas las pruebas de impresión que sean necesarias para ver en el papel que nada es demasiado pequeño ni demasiado grande.

6. tipografía de tu tarjeta de visita

Teniendo en cuenta que esto es una tarjeta de unos pocos centímetros, no deberías usar más de dos tipos de letra en tu diseño, que vendrán recogidas en tu manual como tipografías complementarias/comunicación. Hablamos, claro está, de esa «tarjeta correcta», igual tienes una idea magistral que necesita de más (valora si realmente es tan magistral). Lo que queremos mostrar son datos, no el título de una película ni los nombres de los grupos que tocan en un concierto. ¿Qué quiere decir esto? Pues que mejor decantarse por tipografías discretas y que sabemos que funcionan bien.

7. aplica la marca

Puede que la tarjeta sea para una persona física sin marca que valga, pero en caso de que estés trabajando en una pieza para una empresa o un profesional con marca personal, no te olvides de ella. La tarjeta forma parte de su material corporativo y por ende, ambas piezas (y todas las demás) deben formar un conjunto sólido y coherente. Eso no se consigue plantando el logo en una esquina de la tarjeta y haciendo el resto a nuestra bola. Hay que aplicar los elementos de marca: componentes gráficos, paletas de color, tipografía… Los sistemas visuales se crean para jugarlos no para adentrarnos en el oscuro mundo de las marcas logocéntricas. Eso es lo que haría un cliente, poner la marca completa hasta en el canto de una tarjeta, no lo hagas tú.

8. materiales, acabado y toque creativo

El que imprimas las tarjetas en papel estucado u offset también forma parte del diseño, así que tienes que tenerlo en cuenta. Eso y que el papel no es el único soporte, ni la impresión en cuatricromía el único método. Puedes usar materiales comestibles, reciclados, especiales… Y puedes usar la serigrafía, el foil, el golpe en seco… El acabado forma parte del diseño y hará de tu tarjeta de visita lo que debe ser: un pedacito de diseño que todos quieran conservar en la cartera.

Si sigues todos estos consejos conseguirás tener una tarjeta de visita TOP y que encante a todo el que de con ella.

No dudes en contactar con Benecrom para que hagamos realidad tus ideas y las plasmemos en tu tarjeta de visita.

Tarjetas de visita personalizadas
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